martes, 1 de marzo de 2011

Stonehenge

Stonehenge



Desde tiempos inmemoriales los seres humanos han buscado lugares especiales donde poder curarse de sus enfermedades, donde contactar con sus dioses, donde tener una experiencia espiritual. Incluso mucho antes de que aparecieran las primeras religiones, cuando no existían templos, ni dioses, existían lugares en la naturaleza donde los primeros humanos acudían a recuperar un contacto más puro con la naturaleza.

Stonehenge está conformado por grandes bloques de piedra distribuidos en cuatro circunferencias concéntricas. La exterior, de treinta metros de diámetro, está formada por grandes piedras rectangulares de arenisca que, originalmente, estaban coronadas por dinteles, también de piedra, quedando hoy en día sólo siete en su sitio. Dentro de esta hilera exterior se encuentra otro círculo de bloques más pequeños de arenisca azulada. Éste encierra una estructura con forma herradura construida por piedras de arenisca del mismo color. En su interior permanece una losa de arenisca micácea conocida como «el Altar».
Todo el conjunto está rodeado por un foso circular que mide 104 m de diámetro. Dentro de este espacio se alza un bancal en el que aparecen 56 fosas conocidas como los «agujeros de Aubrey». El bancal y el foso están cortados por «la Avenida», un camino procesional de 23 metros de ancho y tres kilómetros de longitud, aproximadamente. Cerca se halla la «Piedra del Sacrificio». Enfrente se encuentra la «Piedra Talón». Está compuesto de un gran círculo de grandes megalitos cuya construcción se fecha hacia el 2500 a. C.[1] El círculo de arena que rodea los megalitos está considerado la parte más antigua del monumento, habiendo sido datada sobre el 3100 a. C.


 La Leyenda

Existen muchos mitos y leyendas relacionados con la construcción de Stonehenge. Una de ellas es relacionada con el famoso mago Merlín. Fue precisamente el obispo de San Aspah quien indicó que las piedras de Stonehenge habían sido llevadas a las llanuras de Wiltshire desde Irlanda por este mago. Esta leyenda ha ido desvaneciéndose con el paso del tiempo hasta que, en el siglo XIII, quedó completamente desacreditada.
Otra leyenda da por cierto que la erección del conjunto pétreo monumental se llevó a cabo por los druidas, antiguos sacerdotes celtas, que debieron utilizarlo para rendir culto al Sol y señalar las estaciones del año. Más tarde, también se atribuyó a otros pueblos como romanos, fenicios y daneses.
Hay autores, como es el caso de Geoffrey de Monmouth (1100-1154), que relataban en sus crónicas la creencia popular de que el monumento era un círculo de gigantes petrificados, de ahí que al conjunto se le conociera como la “Danza de los Gigantes”. También fue este mismo escritor quien nos acerca otra leyenda relacionada con el mago Merlín. Tal leyenda sugería que las piedras fueron llevadas hasta allí por el mago desde Irlanda con la ayuda de unos ‘artefactos’ para conmemorar un entierro masivo de bretones.
En el siglo XVII apareció en escena John Aubrey (1626-1697), escritor y estudioso de la Antigüedad, quien estudió los monumentos megalíticos de Inglaterra y sugirió, por primera vez, que Stonehenge era un templo construido por los druidas. Pocos años más tarde, William Stukeley (1687-1765) realizó un estudio que confirmó y expandió el origen druídico de Stonehenge. Stukeley era miembro de la masonería, una comunidad secreta cuyos orígenes han intentado remontarse forzadamente a los tiempos de los druidas y el Antiguo Egipto, por lo cual no extraña que quisiera asociar a su ya dudoso linaje grupal, la magia y el misterio de Stonehenge.

 Fuentes:   http://www.gibralfaro.uma.es/historia/pag_1336.htm

                  http://es.wikipedia.org/wiki/Stonehenge